1/04/2010 10:18:00 PM |
Motero: Carlos A. García
Nunca imaginé que un lugar así existiese, traspasamos las nubes literalmente, una ascensión desde los 700 metros sobre el nivel del mar hasta los 1700 en media hora, si no recuerdo mal, por que Feli me explicaba muchas cosas pero yo solo era capaz de mirar sin ver o entender nada en concreto.La tarde del sábado 2 de enero será una buena fecha para recordar por mucho tiempo. A las 15.30 había quedado con Feli Santana, “padrino”, pero como todos sabemos siempre las cosas buenas se retrasan un poco, así que hasta las 16.15 por lo menos no salíamos de su casa…tampoco importaba la hora, eso de ser puntual, para estas cuestiones, no va con ninguno de los dos.
Al poco de salir, la primera imagen entrañable, un rebaño de ovejas dejaban atrás a un cordero que no llegaba a las 24 horas de nacido. Feli hizo una parada para devolverle al grupo, gesto que agradeció el dueño del rebaño.
Seguimos nuestra marcha hasta el pié de un camino real donde me llevé una sorpresa al ver un cartel de lo más singular. No entiendo como ni por qué, pero allí estaba, parecía un recuerdo del día de los inocentes, más que una señal de prohibición,… pero no deja de ser una prohibición.Supe luego que ese camino fue arreglado, en su recorrido original y en varias ocasiones, por los mismos a los que ahora se les prohibía su acceso, con o sin razón es una putada, tanto trabajo en un camino olvidado para que luego te vean como un delincuente. O que el “nuevo senderista” armado con un móvil de última generación de parte de ti.
El sendero se constituía de una 300 y pico curvas, digo que se constituía, por que en la actualidad le faltan unas 50 o más, ya que algunos desaprensivos a lomos de motos de trial o de enduro se encargaron de mutilar algunos tramos de su origen, ni las bestias que venían o iban cargadas desde la cumbre al valle, hace décadas, veían camino por donde estos lo han abierto. Quizás por eso el “nuevo senderista” cargue con un móvil de última generación.Después de muchas paradas en el ascenso, unas para descansar y otras para que el corazón no me saliera por la boca, llegamos a la cima, un lugar privilegiado en lo que a vistas se refiere, ahí orientamos los radiadores de nuestras moto al viento para que se enfriaran antes, ellas también se merecían un descanso.
Luego un camino más calmado hasta Cazadores, su vieja iglesia tiene más encanto que la actual, de ahí su pronta restauración.
La paradita en un bar de encuentro de moteros se hizo necesaria, era digno de ver el contraste de las Cotas con las BMW o Yamaha, o la pinta impoluta de los moteros comparada con las nuestras…¿Quién se lo pasará mejor?
Después de la copita al 2%, para no trancarnos, seguimos el recorrido. Ya por el camino que lleva a Los Cernícalos, en media hora más habíamos llegado a Valsequillo, donde por medio higo no se tiene un kilo.
Hasta la próxima Feli, fue un placer que no es fácil de contar por escrito.
Tema:
Historias
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1 comentarios:
Estimado amigo, fué un placer compartir algunos rincones trialeros de esta isla contigo. Espero te haya enganchado lo suficiente para que puedas repetir. A mi me ha servido para abrir la veda de la moto de trial en el invierno anual. Es decir que solo la usamos hasta primavera. Cuestión de frescuras del tiempo. Y de alegrías visuales.
dice pablo que cuando le repararas los plásticos de la cota. Te salvastes de la quemada, por que el no estuvo.